La Metáfora

marzo 27, 2017

La palabra metáfora proviene del concepto latino metaphora y éste, a su vez, de un vocablo griego que en español se interpreta como “traslación”. Se trata de la aplicación de un concepto o de una expresión sobre una idea o un objeto al cual no describe de manera directa, con la intención de sugerir una comparación con otro elemento y facilitar su comprensión.
La metáfora aparece tanto en la teoría literaria , como en el campo de la lingüistica y en la psicología.
En la realidad existen profesionales de la psicología congnitiva que están volcándose por la incorporación de las metáforas a sus métodos de investigación. De este modo, las nuevas teorías, de psicología cognitiva-conductual aceptan que no existe una única forma de ver la realidad, sino que esta se analiza a partir de metáforas, es decir no existen métodos lógico-racionales, sino metáforas que ayudan a interpretar el entorno. Por eso, comienza a utilizarse la metáfora para el tratamiento de pacientes con trastornos obsesivos-compulsivos para ayudarlos a reevaluar esos pensamientos obsesivos.
Cabe mencionar que en psicología existen dos tipos de metáforas: las que introduce el terapeuta y aquellas que pueden identificarse del relato del paciente, las primeras deben ser estudiadas con antelación a fin de que sean significativas para la interpretación del paciente, las segundas sirven para comprender a fondo esos elementos que la persona no puede nombrar (traumas, experiencias desagradables, etc).
En un taller de descodificación de creencias hablando sobre las metáforas una alumna, Esther Galera, escribió la siguiente sobre una paciente con una creencia muy arraigada sobre su sentimiento de solitud.

“Había Una vez una pajarilla, era un pit roig, una de las especies con el canto más bonito y alegre de este planeta. Vivía en un bosque mágico, era un bosque frondoso, cuando mirabas hacia el cielo, veías como las copas llegaban hasta las nubes. Las hojas de los árboles eran de un verde intenso y cuando les llegaba los rayos del sol, se veían de un verde más clarito.
Se podía escuchar el río descender hasta el lago que estaba ubicado en mitad del bosque y el alegre cantar de todos los pajarillos. Se respiraba tranquilidad. Por la noche se veían las lucecillas de las luciérnagas revoloteando por todo el bosque.
Toda su vida se había dedicado a construir un hogar, un nido confortable para su familia. Era feliz con su compañero y sus hijos, hasta que llegó el día en que sus hijos crecieron y se marcharon del nido. Su compañero también marchó y ella se quedó sola.
Un día que volaba por el bosque, se acercó a beber al lago y allí se encontró con un cervatillo. El cervatillo estaba alterado y le dijo que iban a venir los humanos a talar los árboles del bosque mágico. Que querían urbanizar aquel lugar. Que debían huir hacia otro lugar seguro.
Le contó que allí cerca había otro bosque con muchos animales, en el cuál se escuchaban cantar muchos otros pajarillos, su cantar se escuchaba desde la mañana a la noche. También había muchos frutos para comer y unas ricas larvas.
La pajarilla dudó, pero le dijo que ella se quedaba en su árbol mágico y en aquel nido que le había hecho sentir tan feliz, durante tanto tiempo. Aunque ya no era feliz y no cantaba. Se escuchaban caer los árboles, a lo lejos, aunque cada vez que caía uno se sentía temblar el bosque.
La pajarilla entonces decidió salir volando, en busca de aquel bosque en donde podría volver a empezar de nuevo.
Mientras volaba se preguntó si los otros pajarillos del bosque la aceptarían, si su familia podría encontrarla de nuevo.
Le asaltaron sus dudas, pero si volvía a su nido, a su hogar, podría morir, ya que veía como todo el bosque estaba siendo destruido.
Llegó al nuevo bosque y vio que allí había mucho alimento, enseguida se fue a buscar palitos para construir su nuevo hogar, trabajó todo el día hasta la noche y consiguió construir un nido nuevo con mucho esfuerzo y amor. Era un nido perfecto.
Por la mañana observó su nuevo nido y se sintió llena de orgullo. Luego se paró por un
momento a pensar si encajaría entre otros pajarillos, si la aceptarían y empezó a cantar, para que los otros pajarillos la escucharan.
Se acercaron muchos pajarillos a ver a esa nueva pajarilla, todos le daban la bienvenida a su nuevo hogar y le ofrecieron su ayuda para lo que hiciera falta.
Entonces la pajarilla, se dio cuenta de que si era aceptada por los de su especie y siguió
cantando todo el día, hasta llegar la noche.
Era un canto feliz y alegre y hasta su nido se acercó otro pajarillo, otro pit roig y le dijo que si quería que le enseñara las maravillas de ese bosque. Que él sabía dónde encontrar la fruta más fresca y las larvas más exquisitas, que si le apetecía podría acompañarla cada mañana cuando saliera el sol y cada noche se despediría de ella hasta el día siguiente. Los dos volaron juntos y se lo pasaron muy bien. La pajarilla se sentía feliz y acompañada. Fueron pasando los días y los meses y cada día quedaban , volaban y cantaban juntos. Y fue así como la pajarilla sintió que había encontrado un compañero de aventuras, con quien volar y pasárselo bien. Un compañero que le hacía sentir completa y alegre.

Y colorín colorado, esta metáfora se ha acabado”

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