La Navidad es un Estado de Ánimo

diciembre 17, 2018

Llega la Navidad y con ella los anuncios, las luces, los regalos y las comidas. Pero, ¿Qué hace a la Navidad tan especial? ¿Por qué nos hace sentir tan bien?

No voy a empezar un debate filosófico o religioso sobre el tema pero desde mis conocimientos de PNL la respuesta es clara: tú mismo. La PNL (Programación Neuro Lingüística) nos enseña que todas las emociones surgen de dentro de ti mismo. Todas. Por lo tanto, lo que sientes durante la Navidad es producto de tu cerebro.

Si es cierto que muchas veces esas emociones se disparan de un modo muy inconsciente, pero a pesar de eso, todavía son tuyas.

En el caso de la Navidad, se nos disparan asociaciones inconscientes (que en PNL se le llaman anclajes) con nuestra infancia y esos momentos mágicos donde esperábamos con ilusión e impaciencia la llegada de los Reyes Magos (en mi época el señor gordo de barba blanca era algo que veíamos por la tele sólo).

Por el otro lado, el poder pasar momentos cerca de personas alejadas y muy queridas reunidos todos entorno de una mesa. Ese momento para recordar que las personas somos buenas y generosas en medio de la batalla del día a día.

En todas las guerras donde la Navidad era un día importante para los partes, la guerra se paraba y hasta los soldados de los dos bandos se unían. La Navidad nos recuerda que a pesar de todo, el ser humano es inherentemente bueno.

Las emociones, ese conjunto de sensaciones que sentimos en nuestro cuerpo y a las que les ponemos un nombre (amor, odio, tranquilidad) se crean en nuestro cerebro y por lo tanto, no necesitamos ningún estímulo externo para poderlas generar.

Utilizando las herramientas adecuadas, podríamos generar una Navidad portátil cada día. Todo lo que necesitamos está en nuestro cerebro. Por que si es un momento tan mágico para la mayoría de las personas, ¿Porqué no sintetizarla y utilizarla cuando nos convenga? ¿O siempre?

La generosidad, la ilusión, el bienestar, el amor, son químicos de nuestro cerebro que podemos activar a voluntad. Quizás hayamos olvidado cómo hacerlo, pero definitivamente están ahí.

Y sino haz la prueba: Piensa en la Navidad más especial que has vivido. Recuerda que estás haciendo, con quién estás, que está pasando a tu alrededor. ¿Sientes esas sensaciones? Esas sensaciones no pertenecen a la Navidad, son tuyas y por lo tanto las puedes sentir cuando quieras.

¿No sería increíble sentirlas más a menudo? ¡Tienes 364 días para practicarlo!

Adaptación de un artículo de Xavier Pirla de Talent Institut.

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