No Culpes a los Demás

diciembre 12, 2016

Cuando estamos enojados, molestos, ansiosos, por las actitudes de alguna persona, llevar el foco a nuestras sensaciones y emociones, haciéndonos responsables de lo que sentimos en lugar de culpar a los demás por nuestra tensión, es una manera de mantener nuestras relaciones en armonía. Poner la atención en nuestro mundo interior, cualquiera sea la emoción, sin juzgarla, sólo observarla y darnos cuenta.

Nadie tiene el poder de hacernos sentir molestos sin nuestro consentimiento, y tampoco tenemos que darle esa autoridad. En realidad, no es lo que pasa lo que nos causa enojo, sino lo que sentimos y pensamos que pasa. En muchos casos, la situación es un activador de nuestras emociones reprimidas, o de las proyecciones de nuestra sombra. Aquellos que nos enfadan o molestan sus actitudes, su función es pulsarnos las teclas de las reacciones como una oportunidad de darnos cuenta de los aspectos que tenemos que integrar y crecer.

Podemos permitirnos sentir libremente cualquier emoción como una experiencia de observar y conocernos, y hacer consciente la sombra. Este es un cambio hacia la maestría emocional. En lugar de tratar de entender al otro, enfocar en comprendernos a nosotros.

Al tomar responsabilidad de elegir cómo respondemos a alguien o a algo, nos alineamos con nuestro Poder. Y entonces también cambian los pensamientos y la percepción que tenemos. Al final, nada es tan grave como la mente lo cuenta.

Palabras extraidas de un libro de Agustin de Andrade.

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