Teràpia cranio-sacral. Setmana de la lactància 2020

octubre 23, 2020

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Para entender esta técnica, es necesario comprender antes una función orgánica desconocida por la mayoría de las personas: el Impulso Rítmico Craneal (IRC). El encéfalo (cerebro, cerebelo, bulbo raquídeo, y todo el conjunto de estructuras que alberga el cráneo) está envuelto por una fina capa, a modo de bolsa, llamada duramadre. Esta piel se extiende por el interior de la columna, forrando la médula espinal, hasta llegar al hueso sacro, donde acaba en la cola de caballo o lugar donde se bifurcan las terminaciones nerviosas.

Dentro de esta bolsa, dentro de este canal, circula el líquido cefalorraquídeo (LCR). Este líquido, que es renovado constantemente, se origina en los plexos coroideos del encéfalo y se elimina por las paredes de la duramadre. Para este proceso, el LCR es bombeado rítmicamente a través de cambios de presión, similares a los de una bomba hidráulica, creando movimientos de contracción y expansión, originando así una especie de respiración, un pulso. La sutileza del IRC no debe ser confundido con el pulso cardiaco ni con el movimiento propio de la respiración.

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